Plutarco Elías Calles es una de las figuras más decisivas y controvertidas del México posrevolucionario. Presidente entre 1924 y 1928, impulsó la construcción de instituciones, fortaleció al Estado y dejó una huella profunda en la organización política del país. Al mismo tiempo, su gobierno estuvo marcado por autoritarismo, conflictos religiosos y una concentración de poder que continuó incluso después de abandonar formalmente la Presidencia.
En este episodio de El Podcast, la conversación con Benjamín Gaxiola sirve para volver sobre esa contradicción: ¿Calles fue un arquitecto del Estado moderno o un dirigente que subordinó las instituciones a su propia autoridad?
Plutarco Elías Calles y la construcción del Estado posrevolucionario
Calles llegó al poder en un país que todavía intentaba estabilizarse después de años de revolución y luchas entre facciones. Su administración buscó fortalecer la capacidad del gobierno federal, ordenar las finanzas públicas y crear instituciones duraderas. Durante su presidencia se fundó el Banco de México en 1925, una pieza central para la organización monetaria y financiera del país.
Ese proceso de institucionalización convivió con un estilo de gobierno duro. La aplicación estricta de las disposiciones constitucionales sobre las iglesias agravó el conflicto entre el Estado y sectores católicos, y desembocó en la Guerra Cristera. La confrontación mostró hasta qué punto el proyecto callista pretendía imponer la autoridad del Estado sobre poderes sociales que consideraba rivales.
Del presidente al Jefe Máximo
El poder de Plutarco Elías Calles no terminó en 1928. Después del asesinato de Álvaro Obregón, Calles se convirtió en el principal árbitro del grupo revolucionario gobernante. Su influencia sobre los presidentes Emilio Portes Gil, Pascual Ortiz Rubio y Abelardo L. Rodríguez dio nombre al periodo conocido como el Maximato.
En 1929 también nació el Partido Nacional Revolucionario (PNR), pensado para integrar a los distintos grupos vencedores de la Revolución dentro de una organización común. La creación del partido ayudó a reducir la violencia en las sucesiones presidenciales, pero también concentró la competencia política dentro de una estructura estrechamente vinculada al poder federal.
El choque con Lázaro Cárdenas
La llegada de Lázaro Cárdenas a la Presidencia en 1934 cambió esa relación. Cárdenas fue construyendo una base propia, desplazó a funcionarios cercanos al callismo y terminó por romper con el antiguo jefe máximo. En 1936, Calles fue expulsado del país. El episodio cerró una etapa y reforzó el principio de que el poder debía concentrarse nuevamente en la Presidencia.
Este proceso se entiende mejor junto con nuestro análisis sobre Lázaro Cárdenas y la construcción del presidencialismo mexicano.
¿Arquitecto o tirano?
La pregunta no admite una respuesta simple. Plutarco Elías Calles contribuyó a crear instituciones que sobrevivieron a su generación, pero también utilizó mecanismos de control político incompatibles con una democracia competitiva. Su legado combina modernización estatal, centralización, disciplina partidista y prácticas autoritarias.
Precisamente por eso sigue siendo una figura indispensable para entender el poder en México: representa el momento en que la Revolución comenzó a transformarse en régimen. Para ampliar el contexto histórico puede consultarse el Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México (INEHRM).
Pingback:El Maximato: Plutarco Elías Calles y el poder tras el trono | 4 de octubre de 2026
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